Pieles silenciosas

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Tú lector, palpitas de vida y de orgullo y de amor como yo, para ti, pues, estos cantos. WALT WHITMAN

Si yo soy lo que tengo, y si lo que tengo se pierde, entonces ¿quién soy?

ERICH FROMM

¿Es desatino

que nuestra ambición primera

sea el placer egoísta de poseer

y no compartir, cuando desde

el océano del tiempo la luna

contempla la generosidad del sol

que le regala a la Tierra la luz,

el viento, el agua,… la vida

y nunca le ha pedido nada a cambio?

¿Es desatino aspirar a vivir

sin aprender a convivir?

 

Palabras confusas, ecos lejanos, gargantas

partidas, arañadas por una sociedad agotada

como un colorido envoltorio vacío por dentro.

Una tristeza, una oquedad, una lengua enlutada

de diálogo de unos con otros, una palabra que aísla

que no respira, que no nace, que no significa nada

que nadie pretende que signifique algo.

 

Sobre el alma, gota a gota

llueve una soberbia de hiel

en cúmulos de gente

con los párpados caídos.

Entre escaparates de tentaciones

un perengano cosificado,

deshumanizado, aterrado

se marcha aislado hacia lo oscuro.

Un aire vestido de idiocia

corrompe los goces comunes,

llena la vida de odiosas moscas.

 

Es triste, sí, más triste de lo que supones.

La desdicha convertida en estilo de vida

avanza buscando corazones de trapo

una soledad enorme, un terrible desgarro

acompaña los amargos frutos de la vejez.

Dormidos en la frontera del bostezo

con la palabra marchita, vivimos desterrados

expropiados de nuestra propia vida interior.

¿Oyes algo? ¿Estás vivo o muerto?

 

Reunidos en callada fortaleza

una geografía de niños y mujeres

y hombres se extiende como un eco

innumerable de pieles silenciosas.

Hemos olvidado que el contacto

es el primer lenguaje de la vida.

Una carne que solloza intangible

se hunde debajo de las piedras

sin clamores, sin risas

con la mirada de ojos fósiles

con presagios de derrota.

 

Necesitamos cortar el bosque de muros

acallar las voces de trueno, los aullidos

el delirante monólogo de grillos

sus engaños, sus guiños y sus medias tintas.

Necesitamos llenar este silencio vacío

esta incomunicación ruidosa, opresiva

implacable

de días turbios y noches blancas

que nos aísla, nos amordaza, nos sumerge

en un mar de atomizada soledad:

Más oídos y más bocas y más ojos

azotados por el ruido de ciudades

y calles y casas inundadas de silencio.

 

Necesitamos encontrarnos un instante

en un mundo de seres perdidos, rotos

compartir la miel, los ideales comunes

la palabra, las aspiraciones conjuntas

(hay pedazos de sol alumbrándonos).

Necesitamos un roce de manos bajo el agua

un clamor de corazones francos, abiertos

que palpiten al unísono y dejen oír sus latidos.

 

Necesitamos recobrar las raíces

los antiguos sueños que duermen

en los anchos silencios de las estepas

en la túnica espesa de los bosques

en el estruendo vital de las selvas

en los ríos que alimentan lagos y mares

en las ruinas de viejos monumentos

caídos, gastados por hombres y tiempo.

 

Necesitamos resonar, restaurar la unidad

tejer la trama vital en la tierra.

Una brizna de vida se eterniza y espera ser

quiere abandonar las trincheras de la muerte.

Dejemos ya de matar lo vivo

hay un pedazo de sol en el alma

en el corazón, en la memoria.

Ayudemos con una fuente de versos

y ternura

para que el goce de la vida compartida

se desenvuelva y florezca cada día

bajo una lluvia incesante de alegría.

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