Agua y energía

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En esta época de sobrecarga mediática y amnesia instantánea, su influencia al compartir este contenido es mucho más poderosa que cualquier campaña

No solemos dar mucha importancia a la relación entre el consumo de agua y sus necesidades de energía. Como tampoco nos puede parecer trascendente el agua utilizada para la producción de energía. Sin embargo ambos recursos están muy unidos.

El trasfondo de lo que aquí se cuenta es una historia de poder y de avaricia de unos pocos. Una historia con sus devastadores efectos ambientales y sociales, como jamás ha conocido la humanidad en su existencia. Pero también es una historia de miedo y complicidad de mucha gente que observa con pasividad los desastres y calamidades. Gente que actúa contra sus propios intereses. Ya sea porque está tan desorientada que desconoce esos intereses o, simplemente, porque ya no le importan.

Dos elementos necesarios para el desarrollo humano y social

El desarrollo de cualquier sociedad ha estado directamente relacionado con la disponibilidad de agua.  También la energía es una necesidad de cualquier civilización, vieja o nueva.

Sin agua no es posible la vida y sin energía no se puede obtener agua en la calidad y la cantidad necesarias para el consumo humano o para la actividad económica. Se requiere energía para extraer agua, transportarla, distribuirla, desalarla, reutilizarla, depurarla,… 

A su vez, el agua es un elemento importante en los procesos energéticos. Se necesita agua para generar electricidad en las centrales hidroeléctricas. Para refrigerar turbinas de centrales térmicas y en las centrales nucleares. También hace falta agua para extraer petróleo, cultivar biomasa o biocombustibles, producir hidrógeno,… Son algunas de las cualidades energéticas del agua desde una perspectiva social.

Un modelo insostenible

El problema es que los modelos actuales que promueven el consumo de agua y energía son insostenibles. La devastación ambiental de alcance mundial que han provocado no tiene precedentes en la historia del planeta y de sus culturas.

Querer reducir la solución al problema del cambio climático a contar emisiones de CO2 en los mercados de carbono, no es solo una simplificación. Es beneficiar intereses empresariales y políticos. También es ocultar la existencia de otros problemas que no se pueden separar del cambio climático.

Salvo que decidamos actuar de forma ingenua, irresponsable o deshonesta, también tenemos la oportunidad de sanar esta sociedad enferma. ¿Realmente queremos una sociedad más justa que mejore nuestra vida y el futuro de las nuevas generaciones? Entonces debemos empezar por ayudarles (y ayudarnos) a comprender las distintas perspectivas de la realidad del mundo en el que vivimos y la dimensión de los problemas que van a heredar.

Debatir con cierta seriedad estas cuestiones en la familia, en la escuela y en los distintos ámbitos de la sociedad es una necesidad. Pero sin duda, es también un buen camino para participar colectivamente en la búsqueda de soluciones a esos problemas.

#IndigenciaMoral: Hay más de 1.000 millones de personas que carecen del acceso al agua potable y casi 2.000 millones la consumen sin un saneamiento adecuado ☛

La agricultura de regadío, el bombeo de aguas subterráneas, los trasvases entre cuencas, los sistemas de suministro de agua y los de saneamiento son los mayores consumidores de electricidad.

El incremento progresivo de la población es el principal impulsor de la demanda directa e indirecta de agua y energía. En muchos casos la población se ubica en lugares donde existe escasez de estos recursos. Lo que implica un mayor consumo de ambos y un mayor coste para abastecer las demandas de agua y energía. La construcción de todas las infraestructuras necesarias para su transporte y manejo también suponen un gasto energético.

Por tanto, la gestión del agua tiene  unas necesidades crecientes de energía. A su vez, la energía es imprescindible en el sistema de suministro de agua para su uso final: doméstico, agrario e industrial.

¿Cuál ha sido el motor del crecimiento económico de las economías occidentales en los últimos siglos? La disponibilidad de agua y energías  fósiles, junto con la explotación de una mano de obra barata.  El incremento de la población y el crecimiento económico continuarán aumentando la demanda de agua y energía con el consiguiente impacto ambiental.

    Pobreza extrema: Sin acceso al agua potable y electricidad 

Una sociedad con indigencia moral es la que permite que unos 2.400 millones de personas no tengan acceso a formas de energía como electricidad ☛

La mitad de la población del planeta está expuesta a enfermedades derivadas del consumo de agua en condiciones sanitarias no adecuadas. Se calcula que la diarrea mata a más de 3 millones de niños al año.

Un tercio de la humanidad, unos 2.400 millones de personas, no tienen acceso a formas de energía como electricidad y combustibles líquidos o gaseosos. Para satisfacer sus necesidades primarias como la luz o el calor siguen recurriendo a la combustión de madera, residuos y excrementos animales. Algo propio de sociedades preindustriales. ¿Cuál es la consecuencia? Cinco millones de personas mueren cada año en los países en vías de desarrollo por respirar el humo de la combustión de la biomasa en los hogares.

Pero, aunque miremos hacia otro lado, estas cifras nos afectan y nos describen. Reflejan la indigencia moral y espiritual de la sociedad actual que provoca y consiente esta situación. 

    ¿Qué beneficios aporta el acceso al agua potable y a la energía eléctrica?
  • Reducen la pobreza extrema.
  • Facilitan el acceso a la educación.
  • Disminuyen la mortalidad infantil y materna y, en general, mejoran las condiciones sanitarias.

La falta de acceso a estos dos recursos en países menos desarrollados les lleva, inevitablemente, a situaciones de pobreza extrema. 

Uno de los objetivos de Naciones Unidas es reducir el número de personas que carezcan de acceso al agua potable. Si el objetivo se consigue, a medida que los países menos avanzados se desarrollen la demanda de agua y energía crecerá exponencialmente.

Se calcula que en los próximos 25 años la demanda energética crecerá un 50 % y dependerá de fuentes fósiles. Esto agravará el problema del cambio climático y el calentamiento global. La solución requiere, además de un cambio de valores personales y sociales, el desarrollo de fuentes de energías renovables y disminuir el consumo de energía.

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2. Un modelo de consumo de agua y energía insostenible

#Desatino: El actual sistema urbano-agrario-industrial ha utilizado más energía en el siglo XX que en toda la historia anterior de la humanidad, creando graves problemas sociales y ambientales #CambioClimatico ☛ 

El desarrollo de cualquier sociedad ha estado directamente relacionado con la disponibilidad de agua. También la energía es una necesidad de cualquier civilización, vieja o nueva.

Las sociedades anteriores a la industrialización obtenían su energía de fuentes renovables: el agua, el viento, el sol o la potencia muscular de seres humanos y animales. 

Mediante la aplicación de técnicas de la hidráulica tradicional, las norias y otras ruedas hidráulicas eran movidas por corrientes de agua. El viento movía las velas de los molinos que accionaban las piedras para moler el cereal o elevar el agua de los pozos. Los animales tiraban del arado.

    2.1 Máquina de vapor y revolución industrial

Las primeras máquinas prácticas de vapor, concebidas por Thomas Newcomen en 1712 y James Watt en 1769,  fueron el motor inicial de la Revolución industrial. Utilizaban como energía la presión del vapor de agua que se obtenía calentando la caldera con el fuego de carbón.

Tanto las materias primas como los productos fabricados por la industria eran transportados en barcos y trenes. Estos eran impulsados por la energía generada en las máquinas de vapor. Así comenzaba el uso industrial de los combustibles fósiles.

    2.2 Tractor, fertilizantes, pesticidas, monocultivo y agua subterránea

En 1918 se inicia la mecanización del campo. Treinta años después el número de tractores equipados con el motor de combustión interna ya superaba a los animales de labor.

El tractor, junto con los abonos químicos y los pesticidas, fueron los elementos en los que se basó la llamada “revolución verde”. Esta extendió por casi todo el planeta el monocultivo e industrializó la agricultura.

La superficie destinada a la agricultura de regadío se multiplicó por cinco durante el siglo XX. Este aumento de las tierras regadas fue posible gracias al bombeo masivo de agua subterránea. Para extraerla empleó el petróleo como fuente de energía barata, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX.

En el Medio Oeste norteamericano, se encuentra el acuífero de las Altas Llanuras (o de Ogallala), una de las mayores reservas de agua de Estados Unidos. Gracias a su agua y al uso del petróleo para extraerla, esta zona se transformó en uno de los mayores graneros del mundo.

El agua del acuífero de Ogallala tardó miles de años en acumularse. Hoy, unos 1.100 pozos abastecen a una rica agricultura. Esta extracción masiva ha sobrepasado la tasa de recarga natural del acuífero que es muy lenta. Así que a las próximas generaciones no les será posible sostener la superficie actual de regadío.

     2.3 Sembrando en el desierto

En países como Libia, donde el petróleo es abundante, se inició el cultivo de regadío en el desierto bajo el gobierno de Muamar el Gadafi. Arabia Saudí también cultiva trigo en el desierto y exporta la parte que no utiliza para su autoconsumo.

¿Qué hacen países como los de Oriente Medio ante el agotamiento progresivo de las aguas subterráneas? Recurren a las técnicas de desalación de agua marina basadas en el consumo de petróleo como fuente de energía.

    2.4 Efectos de la agricultura industrializada

Los efectos de esta agricultura industrializada son y siguen siendo devastadores:

Invaden selvas, bosques, sabanas, humedales y cualquier ecosistema que les permita obtener beneficios.

Es responsable del 70% de la deforestación mundial.

El cambio en el uso del suelo es responsable del 15 al 18% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero el objetivo de esta devastación ambiental es obtener beneficios por productos que cotizan muy bien en los mercados financieros. No es producir alimentos para las personas. El aumento de la deforestación ha sido, sobre todo, para la producción de soja transgénica, caña de azúcar, colza, palma africana y maíz industrial. Estos cultivos son empleados como materia prima para piensos de animales o para agrocombustibles

La deforestación de selvas y bosques para este uso agrícola da lugar a emisiones de carbono. Son la consecuencia de remover las tierras deforestadas y prepararlas para la actividad agrícola. 

La maquinaria que se emplea en la agricultura industrial funciona con petróleo. Los fertilizantes que utiliza provienen del petróleo o del gas. Y los pesticidas que emplea tienen una base petroquímica.

La llamada Revolución Verde iniciada a mitad del siglo XX provocó la industrialización de la agricultura. La energía fue suministrada por combustibles fósiles: gas natural (fertilizantes), petróleo (pesticidas) y distintos hidrotarburos (riego). Desde entonces estamos literalmente comiéndonos los combustibles fósiles.  De este modo el actual sistema urbano-agrario-industrial ha utilizado más energía en el siglo XX que en toda la historia anterior de la humanidad. Además, se ha hecho de un modo insostenible creando graves problemas sociales y ambientales.

El actual sistema agro-alimentario industrial global genera entre un mínimo del 44% y un máximo del 57% de las emisiones de los gases de efecto invernadero que produce el ser humano #CambioClimatico ☛

    2.4 La agricultura industrializada y el cambio climático

Los fertilizantes químicos de síntesis que contienen nitrógeno se transforman en óxidos nitrosos en el suelo y pasan al aire. Su emisión tiene un efecto invernadero, ya que son 200 veces más potentes que el CO2. Además, los óxidos nitrosos destruyen la capa de ozono. 

El informe Asfixia en el supermercado (su lectura es amena y muy recomendable), divide en seis fases el proceso que sigue el sistema agroalimentario industrial mundial. En cada una de ellas calcula el consumo energético para cuantificar su responsabilidad en el calentamiento global del planeta y en la actual crisis climática. El resultado es el siguiente:

Deforestación y cambios en el uso del suelo: 15 al 18%

Producción agrícola:  11 al 15%

Transporte: 5 al 6%

Procesamiento y empaquetado: 8 al 10%

5ª Almacenamiento: 2 al 4%

Desperdicios: 3 al 4%. Incluye los alimentos que se descartan después de cosecharlos porque tienen taras o un tamaño inadecuado. Hay que añadir los que se estropean durante el transporte, los que tira el supermercado y los que tiramos en nuestras casas. El resultado es que la mitad de la comida que se produce se desperdicia. Y derrocha entre un 10 y un 15% de la energía total empleada en la producción de alimentos.

Sumando las seis fases, la forma de producir del sistema alimentario industrial global genera entre un mínimo del 44% y un máximo del 57% de las emisiones de los gases de efecto invernadero que produce el ser humano.

    2.5 La agroecología es la solución

Sin embargo, esta agricultura industrializada –que es uno de los principales agentes de la devastación del planeta– no forma parte del Acuerdo de Paris COP21  sobre el Cambio Climático. Un acuerdo que ni siquiera menciona las palabras petróleo, combustibles fósiles, industria, transporte y agricultura.

La agroecología, por el contrario, es capaz de suministrar alimentos a la población mundial con un desarrollo rural sostenible. Sus técnicas agrarias se basan en la recuperación de la fertilidad de los suelos; el policultivo y las variedades y razas agrarias locales; y en un uso más eficiente de los recursos locales. A diferencia de la agricultura industrializada, la agricultura ecológica contribuye a mitigar el cambio climático.

3. Agua, combustibles fósiles y electricidad

El agua es vital para la extracción, transformación y uso de la energía. Se utiliza en grandes cantidades para la extracción de petróleo, en la minería del carbón y del uranio.

Una de las actividades industriales más intensivas en el uso del agua es el refino del petróleo. En la extracción de petróleo el agua se consume en forma de vapor a altas presiones (calentado por gas natural). Esto es necesario para separar el petróleo pesado de la arena, en especial de las arenas bituminosas. Con este uso el nivel de contaminación que alcanza el agua hace imposible su recuperación para que vuelva al cauce o a su medio original.

El transporte y almacenamiento de gas y petróleo requiere de la utilización de agua para pruebas hidrostáticas. También se necesita agua en la preparación de los almacenamientos subterráneos de gas y petróleo.

En una  central térmica el calor generado por combustibles fósiles produce vapor de agua que mediante una turbina genera energía eléctrica. Se emplean grandes cantidades de agua para el enfriamiento de las centrales térmicas y nucleares.

Hoy día, después de la agricultura, el sector eléctrico es el principal usuario de agua en las llamadas economías desarrolladas.

También los agrocombustibles emplean agua de un modo intensivo. El consumo de agua se produce fundamentalmente en la fase de cultivo.  Durante el refino, el consumo de agua es similar al del petróleo. Un consumo que es muy variable en función de la materia prima utilizada.

Estos son otros capítulos de esta historia

Corrientes oceánicas y clima