Agua y salud

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En esta época de sobrecarga mediática y amnesia instantánea, su influencia al compartir este contenido es mucho más poderosa que cualquier campaña

Foto Canva

La vida tal como la conocemos no es más que agua organizada. Ninguna persona, hombre o mujer, puede pensar, ver, hablar, sentir o realizar cualquier actividad sin agua.

El ser humano, desposeído de agua, se reduce a unos pocos kilogramos de sales minerales.

El 70 % de nuestro volumen y peso es agua, distribuida en los 60 a 100 billones de células que tiene el cuerpo humano. Aunque el porcentaje real de agua varía en función de la edad y la cantidad de grasa corporal de la persona.

El agua es, por tanto, la sustancia más abundante de nuestro cuerpo. Se encuentra almacenada en tres grandes depósitos:

  • El interior de las células
  • El espacio que hay entre las células
  • En la sangre.

Un adulto, por término medio, elimina unos dos litros y medio de líquido cada día:

  • Un litro y medio se elimina en forma de orina
  • Medio litro en forma de sudor
  • Algo menos de medio litro cuando respiramos
  • El resto con los excrementos.

Las moléculas de agua se mueven sin cesar en el interior del cuerpo. El agua es un medio de transporte muy efectivo e insustituible que interviene en casi todas las funciones de nuestro organismo. Actúa como solvente aportando nutrientes y eliminando toxinas.

A diferencia de algunos animales y plantas nuestro cuerpo no dispone de una reserva de agua. Por eso es de vital importancia que bebamos agua con regularidad. Cuando ignoramos esta norma aparece la deshidratación. Lo malo es que los efectos negativos de la deshidratación se producen en nuestro cuerpo mucho antes de que notemos los primeros síntomas.

¿Conocemos realmente los beneficios que el agua tiene para nuestra salud?

Este artículo tiene como objetivo ayudar a responder a esa pregunta y contribuir a que puedas crear y mantener un cuerpo sano.

#Agua: A lo largo de nuestra vida bebemos una media de cuarenta mil litros de agua ☛ 

El agua es el fundamento de la vida porque la vida nace en el agua. Como todos los mamíferos, los seres humanos nos desarrollamos durante el período de gestación sumergidos en un microcosmos acuático, salado y cálido.

Cerca del 95 % del peso de un niño recién nacido es agua. Tiene un 20% más de agua que su madre y un 30 % más que su abuelo. Perdemos agua a medida que envejecemos: En los ancianos puede llegar a ser menos del 50%.

  • El 85 % de nuestro cerebro es agua.
  • El 80 % de nuestra sangre es agua.
  • El 22-30 % de nuestros huesos es agua. 
  • El 75% de nuestros músculos es agua.
  • El 71 % de nuestra piel es agua.
  • El 73 % del hígado es agua.

Cada proteína está rodeada por 15.000 moléculas de agua. Y millones de moléculas de agua rodean y se adhieren a una célula. Sin el agua no se podría mantener la estructura y la arquitectura celular de nuestro cuerpo. Como una especie de «pegamento», el agua une las estructuras fijas dentro de la membrana celular. 

    1.1 ¿Qué ocurre si no hay suficiente agua en el cuerpo?

Si no hay suficiente agua las células se desecan.

El 75% del peso de la parte superior del cuerpo es soportado, sobre todo, por el volumen de agua almacenado en el núcleo del disco de la 5ª vértebra lumbar. El otro 25% es soportado por la materia fibrosa que existe alrededor de ese disco.

Cuando el cuerpo sufre deshidratación los discos intervertebrales y las articulaciones de la columna están entre los primeros órganos afectados. El 5º disco lumbar se encuentra afectado en el 95% de los casos de problemas de columna. Uno de estos problemas es el lumbago o lumbalgia, conocido familiarmente como «dolor de riñones».

La escasez de agua en el cuerpo reduce el volumen de la espina dorsal y disminuye el agua que contienen los cartílagos discales. Esto hace que disminuya el tamaño de los discos intervertebrales y provoquen espasmos musculares (contracciones involuntarias de los músculos).

#Agua: La disminución de la talla de los ancianos no tiene que ver con la edad sino con la deshidratación ☛ 

    1.2 Los tres depósitos de agua de nuestro cuerpo

Según la constitución de cada persona, nuestro cuerpo contiene entre 40 y 50 litros de agua. Un hombre que pese 68 kilos tiene unos 38 litros de agua en su cuerpo distribuidos en tres grandes depósitos:

  • Cerca de 26 litros de agua están en el interior de sus células. Es el depósito de agua más grande del cuerpo.
  • Alrededor de 8 litros de agua están en el espacio que hay entre sus células. Su composición es similar a la del agua de mar, aunque un poco más diluida.
  • Cerca de 4 litros de agua están en la sangre que circula por el interior de los vasos sanguíneos por donde navegan los nutrientes.  Este pequeño volumen de agua en la sangre debe mantenerse constante ya que es muy importante para que nuestro cuerpo funcione. En caso de necesidad los otros dos depósitos se encargan de reponer en la sangre el agua necesaria o absorberla si sobra.

Normalmente los tres depósitos de agua están en continuo intercambio para mantener un equilibrio dentro del organismo.

Las moléculas de agua se mueven sin cesar en el interior del cuerpo. El agua facilita o está implicada en un gran número de procesos. Estos tienen lugar en el interior de nuestro cuerpo y nos mantienen vivos. Si no se consume la cantidad adecuada de agua aparecen las enfermedades y se acorta la vida.

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2. ¿Conocemos realmente los beneficios del agua para nuestra salud?

De todas las sustancias naturales el agua es la que más se acerca al disolvente universal porque casi todas las sustancias pueden disolverse en agua. Pero también es, a la vez, un medio de suspensión

Debido a esta propiedad, el agua interviene para que podamos respirar, para realizar la digestión y la expulsión de los alimentos, para expulsar los residuos a través de la orina, para distribuir el oxígeno y los nutrientes en las células, sirve de lubricante para las articulaciones,… 

Sin el agua nuestro cuerpo no podría funcionar.

¿Es posible que con el simple hecho de beber la cantidad suficiente de agua cada día evitaríamos muchas enfermedades?

¿Podemos retrasar el envejecimiento bebiendo el agua que el cuerpo necesita?

Para responder a estas preguntas tendremos que conocer más de cerca como actúa el agua en el interior de nuestro cuerpo.

    2.1 Para respirar

Para que podamos respirar el agua circula por todo el cuerpo llevando oxígeno a todos los órganos y células. A su vez, recoge el dióxido de carbono y lo transporta hasta los pulmones para intercambiarlo por oxígeno.

Si nuestros pulmones no estuviesen siempre húmedos no podríamos respirar.

Los pulmones eliminan el dióxido de carbono y otros gases tóxicos, además de los residuos metabólicos muy ácidos.

    2.2 Para comer y nutrirnos

Necesitamos agua para disolver los alimentos que comemos al realizar la digestión. Si la saliva no mojara los alimentos no podríamos ingerirlos.

Sin el agua de la sangre no se podrían transportar los nutrientes de los alimentos a todos los órganos del cuerpo para ser absorbidos y nuestras células no se alimentarían.

    2.3 Para eliminar residuos

Cada día las enzimas celulares se enfrentan a la tarea de desintegrar 30.000 millones de células viejas y gastadas que ya no son capaces de aprovechar el oxígeno y los nutrientes. El resultado es la acumulación de grandes cantidades de detritos celulares.

A estos desechos celulares hay que sumar los residuos metabólicos que producen los 60 a 100 billones de células de nuestro cuerpo. El agua se encarga de recoger todos estos residuos y llevarlos a los órganos responsables de su eliminación.

Durante el transporte los residuos no van disueltos en el agua sino que van en suspensión. Si las sustancias de desecho se diluyeran en el agua no podrían ser eliminadas de nuestro cuerpo.

El hígado desintegra restos celulares, elimina la toxicidad de los fármacos, el alcohol y otras sustancias nocivas.

Debajo de la piel tenemos dos millones y medio de glándulas sudoríparas. A través de ellas nuestro cuerpo elimina el sudor y del 40 al 60% de los desechos.

Los pulmones eliminan residuos metabólicos muy ácidos, el anhídrido carbónico y otros gases tóxicos.

Los riñones expulsan los residuos (ácido úrico, urea, amoniaco y otros desechos del hígado) a través de la orina. Pero los riñones actúan mejor si disponen de la cantidad de agua necesaria y así se evita que la orina sea muy concentrada.

Por el sistema linfático circulan y se depuran continuamente los 18 litros de linfa cargada se sustancias residuales del cuerpo. Por lo que desempeña un importante papel de desintoxicación.

El colon expulsa materia fecal, mucosidades, bacterias muertas y parásitos.

El agua también participa en la expulsión de los restos de alimentos no digeridos.

#Agua: Cada día las enzimas celulares se enfrentan a la tarea de desintegrar 30.000 millones de células viejas y gastadas ☛ 

   2.4 Para los ojos

La visión y el movimiento de nuestros ojos es posible gracias a un lubricante cuyo principal elemento es el agua. Sin el agua de las lágrimas nuestros ojos se irritarían por falta de humedad.

    2.5 Para regular la temperatura corporal

El agua puede absorber grandes cantidades de calor antes de empezar a calentarse y lo libera lentamente mientras se enfría. Esta propiedad diferencia al agua de otros líquidos. Permite regular la temperatura corporal y sirve de defensa a nuestras células para evitar cambios bruscos de temperatura.

Mediante la transpiración el agua que se evapora a través de la piel se lleva calor. Des este modo actúa como un buen mecanismo de refrigeración.

Sin el agua no podríamos sobrevivir.

    2.6 Para lubricar

El agua sirve de lubricante. Las articulaciones de nuestro cuerpo necesitan agua para evitar la fricción y el dolor.

El agua humedece la comida en las mucosidades de nuestro aparato digestivo. Así asegura que la comida pueda pasar sin esfuerzo por el intestino.

    2.7 Para el movimiento

Nuestros músculos nos permiten movernos porque su principal constituyente es agua. A su vez, los impulsos nerviosos que reciben los músculos se transmiten a través del agua.

3. Deshidratación

#Agua: La deshidratación es el problema más común de la vida moderna. Aunque lamentablemente no es reconocido como se debiera ☛

Observa las fotos con atención. ¿Qué tienen en común las plantas y los camellos que los diferencia de las personas que van sobre ellos? En efecto. Los tres tipos de plantas y los camellos disponen de una reserva de agua.

Sin embargo, nuestro cuerpo no dispone de una reserva de agua. Por eso es de vital importancia que bebamos agua con regularidad. Cuando ignoramos esta norma las células de nuestro cuerpo no reciben agua suficiente para realizar sus funciones básicas. Entonces aparece la deshidratación.

Según algunos expertos, la deshidratación es el problema más común de la vida moderna. Aunque lamentablemente no es reconocido como se debiera.

Cuando disminuye la cantidad de agua en nuestro cuerpo la concentración de sodio aumenta. Entonces el cerebro envía un estímulo y sentimos sed. La sed es una señal de alarma. Y el primer síntoma que indica que ya nos encontramos con un cierto grado de deshidratación.

Lo malo es que los efectos negativos de la deshidratación se producen en nuestro cuerpo mucho antes de que notemos los primeros síntomas.

Así que, cuando observamos que nuestra boca está seca o tenemos la sensación de sed, ya es demasiado tarde. Estamos deshidratados. ¿Qué hace entonces nuestro cuerpo?

    3.1 Las células

Hemos visto que uno de los tres grandes depósitos de agua de nuestro cuerpo está en el interior de las células. Su agua se emplea para que nuestra sangre sea más fluida. Pero cuando nuestro cuerpo no recibe el agua que necesita, las células comienzan a retener agua para evitar su autodestrucción.

Para aumentar el grosor de sus paredes e impedir que el agua salga las células emplean el colesterol. Esta medida de urgencia salva a las células en un primer momento. Pero también reduce su capacidad para que entre agua y los nutrientes que necesitan.

La consecuencia es la acumulación en los tejidos que rodean a las células del agua y los nutrientes que no pueden absorber. Las piernas, los brazos, la cara, y otras partes del cuerpo se inflaman a causa de la retención de líquidos. Al mismo tiempo, el plasma sanguíneo y la linfa se congestionan y espesan.

    3.2 El cerebro

Cuando las células de nuestro cuerpo no reciben agua suficiente, la glándula pituitaria del cerebro segrega una hormona llamada vasopresina. Su función es contraer los vasos sanguíneos para reducir el volumen de sangre y aumentar la presión que permita que llegue el agua a las células. Por eso es muy corriente que las personas deshidratadas tengan la presión arterial alta.

Si nuestro cuerpo no dispone de agua suficiente tiene unas prioridades para repartir la que hay disponible. La primera prioridad es suministrarle agua al cerebro.

Se calcula que las células cerebrales se componen de un 85 % de agua. El cerebro humano, que trabaja las 24 horas del día, necesita más agua que cualquier otra parte del cuerpo. Normalmente, el cerebro tiene un 20 % de toda la sangre que circula por nuestro cuerpo.

Para realizar sus funciones y mantener su rendimiento el cerebro necesita satisfacer sus necesidades energéticas. Además de la glucosa, necesita la energía que se genera al pasar el agua a través de las membranas de las células. Si el agua escasea se reduce el suministro de energía al cerebro y se debilitan sus funciones vitales. Así que cuando no hay agua para todos, los órganos más vitales como el cerebro tienen prioridad.

#Agua: Si nuestro cuerpo no dispone de agua suficiente tiene unas prioridades para repartirla. La primera es suministrarle agua al cerebro ☛

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    3.3 La sangre

Cuando nuestro cuerpo se deshidrata la sangre empieza a espesarse demasiado. Para evitar el riesgo que esto supone, la sangre extrae el agua de las células más próximas y de esta forma consigue diluirse. 

Pero esta solución tiene sus consecuencias: las células y el tejido conectivo que las rodea pierden el agua que necesitan para eliminar los desechos metabólicos. Y al impedir que las materias residuales abandonen nuestro cuerpo se produce una congestión.  

    3.4 Otros órganos vitales

​¿Qué ocurre cuando no suministramos el agua que nuestro cuerpo necesita? Además del cerebro, hay otros órganos vitales que tienen prioridad para repartirse el agua existente.

Los pulmones, el hígado, los riñones y glándulas tienen prioridad sobre los músculos, los huesos y la piel en la distribución del agua. Si la situación de escasez de agua se mantiene durante un período más o menos largo, algunos de estos órganos pueden resultar afectados.

    3.5 Grados y consecuencias de la deshidratación

En condiciones normales las enzimas de las células informan al cerebro cuando hay escasez de agua. Pero cuando las enzimas de las células están deshidratadas pierden su eficiencia y ya no son capaces de manifestar que tienen carencia de agua. Al no informar al cerebro este no puede enviar la señal de “alarma de sed” al cuerpo.

La deshidratación afecta tanto al cuerpo como a la mente.

Deshidratación del 1%

Cuando la deshidratación es del 1 % sentimos sed. Pero incluso antes de sentir sed, la pérdida de agua afecta a la actividad de nuestro cuerpo y reduce la capacidad del sistema inmunológico para defenderse.

Deshidratación del 2 %

Cuando la deshidratación llega al 2% nuestra capacidad de trabajo empieza a disminuir. Surgen problemas de memoria, dificultades para resolver un problema básico de matemáticas, leer la pantalla del ordenador o un papel escrito.

Deshidratación del 4 %

Con una deshidratación del 4 % empezamos a sentir somnolencia, apatía  y mal humor. Somos más vulnerables al estrés y podemos sentir náuseas.

Deshidratación del 20 %

Cuando la deshidratación de nuestro cuerpo llega al 20% se produce la muerte.

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4. Beber poca agua no es la única causa de que nos deshidratemos

Muchas personas no son conscientes de que la sensación natural de sed que tiene su cuerpo es una señal de que necesitan agua simple y pura. Pero en vez de agua eligen otras bebidas porque creen que así pueden satisfacer esa necesidad de su cuerpo.

    4.1 Bebidas azucaradas, café, té y chocolate

Las bebidas azucaradas, por ejemplo, aunque contienen agua, producen un aumento considerable del nivel de azúcar en la sangre. Esto fuerza al cuerpo a eliminar grandes cantidades de agua. Así que, cuantas más bebidas azucaradas se consumen, más se deshidrata el cuerpo pues crean unos efectos exactamente opuestos a los del agua.

También el estrés, comer en exceso, hacer demasiado ejercicio, consumir de forma habitual alimentos o sustancias estimulantes como azúcar, especias y edulcorantes, chocolate, tabaco o refrescos, tienen un efecto deshidratante sobre nuestro cuerpo.

¿Qué tienen en común el café, el té, los refrescos de cola y el chocolate para influir en la deshidratación de nuestras células?

Todos ellos comparten una misma sustancia nerviosa: la cafeína. Es un alcaloide que penetra con rapidez en el torrente sanguíneo y actúa como una droga estimulante. Una droga que tiene, además, un poderoso efecto diurético.

Sin embargo, este efecto diurético no es una consecuencia directa de la cafeína, sino de la respuesta del sistema inmunológico al intentar deshacerse de ella. Las células corporales tienen que gastar parte de su agua para eliminar la cafeína de la sangre. Así que el consumo regular de café, té, chocolate y refrescos de cola hace que las células se deshidraten.

Por cada taza de té o de café que bebemos, el cuerpo necesita dos o tres tazas de agua sólo para eliminar los estimulantes, un lujo que no se puede permitir.

La cafeína genera una constante sed debido a que elimina el agua del cuerpo con más rapidez de la que este tarda en absorberla. Si, además, bebemos poca agua los efectos sobre nuestra salud del consumo regular de este tipo de bebidas pueden ser graves a consecuencia de una deshidratación crónica.