Sequía y cambio climático

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En esta época de sobrecarga mediática y amnesia instantánea, su influencia al compartir este contenido es mucho más poderosa que cualquier campaña

Las sequías se recrudecerán debido al cambio climático. Si las temperaturas suben entre 2 y 3 grados centígrados, provocarán escasez de agua a entre 1.100 y 3.200 millones de personas.

Durante miles de años, los seres humanos hemos podido vivir sin petróleo, sin coche, sin nevera, incluso sin el euro y sin ordenador. Pero ningún ser humano ha podido vivir nunca sin agua. Por eso a nada tememos tanto como a la falta de agua. 

Junto con las inundaciones, las sequías matan a más gente y ocasionan mayores pérdidas económicas que cualquier otro desastre natural.

La sequía avanza de forma lenta y progresiva, por eso sólo se manifiesta con claridad cuando ya estamos inmersos en ella y sufrimos sus efectos devastadores. Cada pequeña fracción de un grado en el aumento del calentamiento global importa y las consecuencias para las comunidades pueden ser catastróficas. La sequía tiene un impacto directo y notable en los ecosistemas, en la salud de las personas, en millones de afectadas por la malnutrición y las hambrunas debido a las sequías que acaban con las cosechas, por el aumento de la inseguridad alimentaria y la pobreza, por la escasez de agua y las olas de calor, por el agravamiento de las tensiones y los disturbios sociales, por los incendios forestales,…

Sin embargo, pese a la magnitud de los daños, la sequía no figura aún entre los temas más prioritarios y la población no tiene conciencia de los impactos. ¿Por qué?

Los gobiernos financian el cambio climático en lugar de frenarlo

Los gobiernos siguen proporcionando subsidios por valor de miles de millones a las empresas que producen y queman combustibles fósiles, cuyos gases son la principal causa del cambio climático.

Las élites políticas, económicas y financieras, junto con los poderes de los estados, están intentando utilizar el cambio climático en su propio beneficio. Su estrategia de adaptarse a las amenazas, sustituye a las acciones radicales que son necesarias para abordar la actual crisis climática y busca nuevas oportunidades de negocio. Renuncia a intervenir sobre las causas, intentando además oscurecerlas a la población y centrarse en los efectos del cambio climático. De esta forma se afianza el poder de las élites, las corporaciones y los aparatos de seguridad en la gestión de los impactos del calentamiento global. 

Lo que sabemos y vamos conociendo no presagia nada bueno. La única incógnita reside en cómo vamos a responder. Porque somos nosotros quienes seguiremos sufriendo las consecuencias, a menos que decidamos librarnos de este sistema injusto, frenar el cambio climático e impedir sus impactos devastadores y efectos sociopolíticos. 

Los subsidios a los combustibles fósiles muestran que la retórica de los gobiernos y sus promesas climáticas están plagadas de mentiras y engaños ☛

ÍNDICE DE CONTENIDO

1. ¿Qué es la sequía?

La primera condición para intentar cambiar la realidad consiste en conocerla. La segunda actuar.

Sabemos que la causa principal de las sequías es la falta de precipitaciones. También sabemos que la sequía es un fenómeno climático extremo que se desarrolla lentamente, a veces durante años. Que su aparición puede estar enmascarada y sólo nos damos cuenta cuando ya la tenemos encima. Existen evidencias de la relación entre sequía y cambio climático. Sabemos que los efectos e intensidad de la sequía varían de una zona geográfica a otra. Que sus impactos, a veces devastadores y con dimensiones catastróficas, se cobran sus víctimas en casi todo el mundo.

Pero, realmente, ¿qué es la sequía? ¿Es simplemente la falta de precipitaciones? ¿Es lo mismo sequía que sequedad? La verdad es que no resulta fácil definir el concepto de sequía. Para facilitar el seguimiento de las sequías y determinar su gravedad,  localización, duración, aparición y cese, existen una serie de indicadores de sequía.

   1.1 Sequía y sequedad

El diccionario define la sequía como “tiempo seco de larga duración”. Sin embargo, sequía y sequedad no significan lo mismo, aunque ambos se refieran a una situación de falta de agua en una región determinada.

– La sequedad o aridez es la falta de agua en una zona geológica, social y ecológica determinada.

– La sequía es la escasez o ausencia no habitual de precipitaciones –por debajo de las “normales”– que se prolonga durante más o menos tiempo, no satisface las necesidades y puede causar impactos sociales, económicos y medioambientales.

La sequía es algo más que la falta de lluvia. Se refiere al efecto que la falta de agua tiene sobre las plantas y el suelo, sobre los microorganismos, los animales y el ser humano.

Dependiendo de sus consecuencias existen diferentes definiciones de sequía.

   1.2 Sequía meteorológica

Para la Organización Meteorológica Mundial la sequía es la “ausencia prolongada o déficit notable de precipitación”. Dice que hay sequía meteorológica en una región si la precipitación anual es inferior al 60% de la normal durante más de dos años consecutivos y en más del 50% de la superficie de la región.

   1.3 Sequía hidrológica

La Organización Mundial de la Salud y la UNESCO se refieren a la sequía hidrológica y la definen como período de clima anormalmente seco, lo suficientemente prolongado para ocasionar una disminución apreciable en el caudal de los ríos, para disminuir el nivel de agua de los lagos, para provocar un agotamiento de la humedad del suelo y un descenso en los niveles de aguas subterráneas por debajo de sus valores normales. Se interesa por las consecuencias de la sequía en el sistema hidrológico.

Pero la capacidad de gestionar los recursos hídricos hace que las consecuencias de la sequía hidrológica no dependan exclusivamente de los caudales de agua en los ríos y manantiales, sino también del volumen de agua almacenado en los embalses y acuíferos. Es decir, que depende de la manera en que se gestionen todas estas reservas de agua.

   1.4 Sequía socioeconómica

También los hay que hablan de sequía socioeconómica cuando un determinado sector económico se ve afectado con pérdidas crecientes por la escasez de agua como consecuencia de la sequía meteorológica o hidrológica. Es una consecuencia de la cada vez mayor presión de la actividad humana sobre el agua como recurso. Este es el caso de la agricultura. Los cultivos requieren condiciones particulares de temperatura, humedad y nutrientes para que puedan alcanzar su crecimiento máximo. Si la disponibilidad de humedad es menor que la cantidad que necesitan para crecer, no crecerán y la producción agrícola se verá afectada.

   1.5 Una cuestión cultural

Para otros, sin embargo, el concepto de sequía es relativo, ya que ésta es simplemente una cuestión cultural. Se trata de la percepción que una parte de los habitantes humanos del planeta pueden tener sobre la ausencia o escasez de precipitaciones en un momento dado.

Los bosquimanos que viven en los desiertos de Botswana en África, piensan que hay sequía cuando deja de llover durante cinco o seis años. Algo impensable para los europeos de países como Francia y Alemania.

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2. Escasez de agua y cambio climático

El equilibrio entre la demanda y la disponibilidad de agua ha alcanzado niveles críticos en muchas zonas de Europa.

Aunque no parece fácil que el concepto de sequía tenga una definición comúnmente aceptada, si hay un mayor acuerdo en el concepto de «escasez de agua»: Significa que la demanda de agua supera los recursos hídricos disponibles en condiciones sostenibles. Mientras la sequía ha sido un fenómeno natural recurrente, la escasez de agua es generada por el hombre.

En los últimos 40 años al menos un 11 % de la población europea y un 17 % de su territorio se han visto afectados por la escasez de agua. Algunos Estados miembros de la Unión Europea han empezado a sufrir de forma permanente escasez de agua en todo su territorio.

El problema no se limita a los países mediterráneos. Chequia ha señalado zonas con escasez frecuente de agua; Francia y Bélgica han señalado acuíferos sobreexplotados. Y lo que es peor, las últimas tendencias muestran un avance significativo de la escasez de agua en toda Europa. 

Según el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la Organización de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés),  la tendencia a la escasez de agua continuará y aumentará a consecuencia del cambio climático.

Si la temperatura media del planeta sube entre 2 y 3 grados centígrados, el cambio climático provocará escasez de agua a entre 1.100 y 3.200 millones de personas  ☛

3. Aumento de temperatura del planeta, sequía y cambio climático

El aumento de la temperatura en Europa ha sido más rápido que la media en el resto del planeta

El Servicio de Cambio Climático de Copérnico (el programa insignia de observación de la Tierra de la Unión Europea) procesa millones de observaciones terrestres, marítimas, aéreas y por satélite diariamente. Lo que permite el libre acceso a una estimación precisa de las temperaturas en cualquier momento o lugar elegido del planeta, incluso en las regiones polares. El análisis de sus datos por satélite indica que las concentraciones de dióxido de carbono han seguido aumentando en los últimos años. De las 357 partes por millón (ppm) en el año1994, se ha pasado a las 405,5 ppm en el año 2017. La previsión para 2018 y 2019 es que las concentraciones de gases de efecto invernadero aumenten más.

Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono han seguido aumentando en los últimos años, lo que ha hecho que las temperaturas globales del planeta aumenten. A pesar de ello los gobiernos subsidian con miles de millones los combustibles fósiles.

   3.1 Los últimos años son los más calientes jamás registrados

Los años 2015, 2016, 2017 y 2018 han sido los más calientes jamás registrados, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Este excepcional ritmo de calentamiento ocurre tanto en la superficie terrestre como en los océanos. La temperatura media mundial en superficie del año 2016 sigue siendo la más alta jamás registrada: 1,2 º C por encima de la temperatura de la era preindustrial (1850-1900) que se usa como referencia.

De enero a junio de 2019 se registró en la superficie terrestre y en los océanos la segunda temperatura más alta de los últimos 140 años. Sólo superada por el periodo de enero a junio del año 2016.

Los 10 meses de junio más calientes se han registrado en los últimos 12 años. El mes de junio de 2019 bate el record con las temperaturas más altas jamás registradas en la superficie terrestre y en el mar. En Europa fue el mes de junio más caliente. Registró una ola de calor de corta duración que batió todos los records, con temperaturas medias diarias hasta 10 °C más altas de lo normal. En este mes también se registraron temperaturas mucho más altas de lo normal en Groenlandia, Alaska y en algunas partes de América del Sur, África y Asia se batieron record de calor.

Sigue aumentando la temperatura del planeta. Los 20 años más calientes en la Tierra de los que se tienen datos se han registrado en los últimos 22 años. ¿Quién se está beneficiando? ☛

   3.2 Aumento de la temperatura, sequía y aridez

Mientras la sequía es un fenómeno natural transitorio, la aridez es una situación natural de una región y, por tanto, permanente. ¿Cómo afecta el calentamiento global del planeta a la aridez?

El aumento de la temperatura es causa directa de la reducción del agua dulce disponible y de una mayor aridez. Provoca una mayor evaporación en las superficies con agua (lagos, embalses ríos y marismas) y, a su vez, las plantas necesitan más humedad ya que transpiran más.  En general, las zonas secas se volverán más secas. Así lo indican algunas tendencias: Entre los años 1925 y 1999, la franja comprendida entre los cero y 30 grados de latitud norte se volvió más seca. Según esta tendencia general, el sur de Europa se está volviendo más árido.

La cuenca del Mediterráneo será más árida a consecuencia del cambio climático

El camachuelo trompetero es una ave africana que vive en desiertos y estepas. En las últimas décadas se la puede ver en el sureste de España. Esto es interpretado por los investigadores como un indicador del aumento de la aridez en los suelos mediterráneos.

Este aumento de la aridez también se está produciendo en México, en el sudoeste de Estados Unidos, en África meridional y en el sur de Australia. Las investigaciones han observado cambios generalizados en las temperaturas extremas. Cada vez son menos frecuentes los días y las noches fríos y las heladas, mientras que los días y las noches calurosos y las olas de calor se han vuelto más frecuentes. Unas temperaturas más elevadas dan lugar a una mayor evaporación. Así que, incluso aquellas zonas que sigan recibiendo la misma cantidad global de precipitaciones serán más propensas a las sequías

   3.3 Un problema muy grave: El calentamiento del Ártico

Estos récords de temperatura son sólo parte de una situación más compleja. Hemos calentado tanto la atmósfera hasta llegar a derretir el hielo del Ártico. La extensión de hielo marino en el Ártico en junio de 2019 fue la segunda más baja registrada en el últimos 41 años; valor sólo superado por el mínimo histórico de junio de 2016. También la extensión de hielo marino en la Antártida fue la menor jamás observada.

El calentamiento del Ártico se produce a un ritmo dos veces más rápido que la media mundial y una gran parte del hielo se ha fundido. Estos cambios en el Ártico afectan también a las condiciones meteorológicas y climáticas del hemisferio norte, donde viven millones de personas. Nos enfrentamos al riesgo de que se produzca un cambio climático brusco catastrófico.

      La descongelación del permafrost y sus catastróficas consecuencias      

La elevación de la temperatura en el Ártico aumenta también el riesgo de que se descongele el permafrost (suelo congelado que contiene hielo, rocas y tierra con materia orgánica), liberando a la atmósfera más CO2 y metano (CH4). El metano es uno de los gases más agresivos de efecto invernadero. La cantidad existente de estos gases en el premafrost es unas tres o cuatro veces la de los combustibles fósiles ya quemados. Esto es algo que debería preocuparnos y mucho. Porque al descongelarse el permafrost se producirían emisiones enormes de esos gases sobre los que no tendríamos ningún control. Estas emisiones acelerarían aún más el calentamiento global, con un tremendo impacto en el sistema climático mundial.

Pero las temperaturas son solamente una parte del problema. Los fenómenos meteorológicos extremos como la sequía y sus efectos devastadores siguen afectando a muchos países y a millones de personas. Según la Declaración de la OMM sobre el estado del clima mundial en 2018, la mayoría de los peligros naturales que afectaron a casi 62 millones de personas estuvieron asociados con fenómenos meteorológicos y climáticos extremos.

4. Relación de la actividad humana con la sequía y el cambio climático

Hoy son pocos los que piensan que la sequía es sólo un fenómeno del clima. El ser humano y la sociedad desempeñan un papel activo y pasivo en la sequía

Los sistemas climáticos y el tiempo de la Tierra cambian constantemente. Como consecuencia de estos procesos dinámicos, ocurren de forma natural temperaturas extremas, lluvias y movimientos del aire. Las sequías son características normales de los sistemas del clima y del tiempo en todos los países. Aunque las sequías pueden considerarse fenómenos poco comunes ya que no ocurren todo el tiempo, excepto en algunos lugares, no se han calificado como sucesos “anormales”.

No obstante, hoy son pocos los que piensan que la sequía es sólo un fenómeno del clima. ¿Existe entonces una relación entre sequía y cambio climático? El ser humano y la sociedad desempeñan un papel activo y pasivo en la sequía. La escasez sólo se produce cuando el consumo de agua sobrepasa los recursos disponibles. Las sequías también están relacionadas con la vulnerabilidad de los recursos hídricos y los sistemas de abastecimiento de agua a la sociedad en general. Esta vulnerabilidad se debe a situaciones permanentes de escasez de agua, al deter