Imaginería: Del barro a la madera

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El impulso creativo toma forma en el barro y través de sus manos el artista comienza un diálogo silencioso con su obra 

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Descripción

Este video aborda el arte de la imaginería de Antonio Labaña y su gran pasión: crear figuras para la devoción.

La imaginería es una de esas manifestaciones artísticas que van unidas a tradiciones religiosas de fuerte raíz popular. Aquí, igual que con el bordado, el arte busca incorporarse al gusto de gentes sencillas, mientras se aleja de las modas artísticas y de la opinión de los críticos de arte. Porque para el imaginario lo que cuenta es la opinión del pueblo llano.

Como para cualquier escultor, para el imaginero el impulso creativo llega desde su mente a la materia a través de sus manos. El barro empieza a tomar forma y el artista comienza un diálogo silencioso con su obra. Un diálogo que continúa hasta que su espíritu creativo convierte en obra de arte lo que antes sólo era tierra húmeda. 

En su taller, Antonio Labaña, practica la imaginería religiosa desde hace muchos años. Aprendió su oficio en el taller del también imaginero Sánchez Lozano: con él conoce la técnica de la talla de madera. Esta técnica, al igual que otras empleadas por la imaginería, se mantienen inalterables desde hace más de dos siglos.

Mantiene viva alma del barroco

Este es uno de los talleres que todavía mantiene viva el alma del barroco. Aquí, Antonio dedica su tiempo libre a lo que constituye su gran pasión: crear figuras para la devoción.

La imaginería de Antonio Labaña mantiene viva el alma del barroco y su admiración por Francisco Salzillo

La labor del imaginero, con su técnica antigua y compleja, es paciente y minuciosa. Requiere un conocimiento de las maderas más adecuadas. No sólo por su dureza y tipo de veteado, sino, sobre todo, por su resistencia y duración. Las obras del imaginario se hacen para que duren siempre, por eso evita las maderas blandas.  

En la mano del imaginero, gubias y escofinas van cumpliendo con la tarea de humanizar un simple trozo de madera.

La imaginería utiliza la madera como materia prima porque admite la policromía. Pero también la elige porque las obras del imaginero suelen ser trasladadas a hombros de los creyentes. Esto excluye la utilización de otras materias como el mármol o el bronce, más resistentes sin duda, pero también mucho más pesadas que la madera.

Cuando los nazarenos llevan sobre sus hombros los pasos en las procesiones de Semana Santa, la imaginería alcanza su cenit. Y las barrocas imágenes que se desplazan sobre los tronos encuentran el justo lugar para el que fueron creadas.

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