Cómo usar el vídeo didáctico dentro y fuera del aula

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En esta época de sobrecarga mediática y amnesia instantánea, su influencia al compartir este contenido es mucho más poderosa que cualquier campaña

Hoy ninguna de las TIC puede cumplir mejor que el vídeo las funciones didácticas que éste puede realizar. Es el que mejor ejemplifica la convergencia de tecnologías y su aplicación en el ámbito educativo con un planteamiento integrador.

Seguramente no te descubro nada nuevo al afirmar que la distracción, apatía y falta de motivación, es uno de los problemas esenciales que suelen presentarse en la escuela actual. Y, como sabes, sin motivación no hay aprendizaje. Es un hecho constatado y una queja de los docentes el escaso interés de los alumnos que, como suele decirse, «pasan de todo». Lo sabes bien si, además, eres docente, agobiado de problemas con los alumnos y con los padres, a lo que hay que añadir tus propios problemas.

No obstante, disponemos de conocimientos y herramientas que bien empleadas pueden ayudar. El audiovisual estimula la motivación y centra la atención, por lo que ayuda a afrontar el problema. El uso didáctico del vídeo, entre otros beneficios, está especialmente indicado para mejorar el rendimiento académico de los alumnos. Asimismo, es de enorme utilidad en la aplicación de distintas metodologías educativas: neurodidáctica, aula invertida, inteligencias múltiples, etc.

Pero antes de abordar el aspecto práctico de cómo usar la modalidad del vídeo didáctico el aula, me vas a permitir que  me refiera a su importancia y necesidad en la educación. Así, quizá contribuya a que se pueda adoptar, desde distintas perspectivas, una postura más reflexiva y sin prejuicios para sacar el máximo provecho al uso didáctico del vídeo. 

Aunque si lo prefieres puedes ir directamente al apartado Uso del vídeo didáctico en el aula

Los niños, niñas y adolescentes crecen inmersos en entornos abarrotados de una iconografía audiovisual y multimedia. Las imágenes y sonidos van estrechamente unidos a su manera de percibir la realidad social en la que viven. Sin embargo, el ámbito educativo no parece asumir en la práctica que vivimos en la era de la comunicación audiovisual.

A través de las tecnologías que los medios audiovisuales de masas emplean, influyen y condicionan nuestras experiencias y percepción del mundo en el que vivimos. La propia Comisión Europea hace años que, al referirse a los medios audiovisuales, reconocía que «su influencia sobre todo lo que los ciudadanos saben, creen y sienten es muy grande».

La multiplicidad de pantallas con las que nos encontramos inmersos a diario demandan la alfabetización mediática

En consecuencia, aprender a leer y escribir hoy, no se puede reducir al lenguaje verbal. La multiplicidad de pantallas con las que nos encontramos inmersos a diario demandan la alfabetización mediática. Es decir, el adquirir las competencias que incluyan las habilidades, los conocimientos, las capacidades de comprensión y actitudes críticas que permitan utilizar con eficacia y seguridad los medios, es esencial en una educación integral.

Porque sin esas competencias:

  • ¿Cómo se pueden apreciar las poderosas y cuidadas estratagemas que emplean los medios audiovisuales para captar la atención de los espectadores?
  • ¿Cómo pueden diferenciar entonces los niños la realidad de la ficción, lo publicitario de lo que se presenta como servicio, la información de la propaganda, lo serio de lo humorístico, el disparate de la sensatez?
  • ¿Cómo van a captar que los mensajes audiovisuales expresan unos intereses, una ideología y unos valores determinados en el seno de la sociedad?

    El audiovisual y las TIC

Tan importante como utilizarlas, es saber también cómo nos influyen las distintas tecnologías y pantallas por las que podemos acceder a contenidos audiovisuales, desentrañando el trasfondo ideológico de sus mensajes. Y, aún más específicamente, los efectos de distinta índole que ejercen en la población escolar. Este es el reto que la tecnología audiovisual y los medios de masas plantean para superar el desfase y aislamiento existente entre la escuela y la sociedad, para la que se supone tiene la misión de preparar a los alumnos.

Diversas experiencias, como por ejemplo la desarrollada en Finlandia, demuestran que otra forma de aprender y enseñar es posible. Cuando la escuela decide abrirse y conectar con la realidad social, encuentra en el vídeo un excelente aliado como herramienta para abordar la educación en comunicación audiovisual e integrarla en sus procesos formativos. ¿Cómo? Utilizando materiales audiovisuales que promuevan la observación crítica y reflexiva y motiven el aprendizaje.

Asimismo, la escuela puede aprovechar el extraordinario potencial expresivo de los procesos asociados a la producción de un vídeo para aumentar la motivación, fomentando la participación en la dinámica de grupo y el trabajo en equipo. Donde en el reparto de roles para realizar el vídeo se conjuga el compromiso, la responsabilidad, el respeto de cada cual por el saber y hacer del otro para lograr un fin compartido.

La motivación para aprender no puede venir de la tecnología.  Si la motivación se produce, es debido a la forma de expresarse y comunicar a través del lenguaje audiovisual.

En las llamadas TIC (tecnologías de la información y la comunicación) el concepto de comunicación audiovisual se queda diluido, marginado y olvidado. Hoy, ninguna de las TIC puede cumplir mejor que el vídeo las funciones didácticas que éste puede realizar. De hecho, el vídeo es el que mejor ejemplifica la convergencia de tecnologías y su aplicación en el ámbito educativo con un planteamiento integrador.

Pero la motivación para aprender no puede venir de la tecnología. Ésta por sí sola no transforma las viejas prácticas de la enseñanza en nuevas pedagogía. Si la motivación se produce, es debido a la forma de expresarse y comunicar a través del lenguaje audiovisual. Es decir, cuando las imágenes, aunque no sean didácticas, conectan con las emociones y motivan. 

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2. El audiovisual es, ante todo, un lenguaje

El vídeo está en casi todas partes, pero con demasiada frecuencia se ven vídeos empleados en la educación y en otros sectores, donde predomina el lenguaje verbal y no aprovechan las posibilidades expresivas del audiovisual. Por eso no motivan, a pesar de la facilidad de uso y los costes muy asequibles que tiene hoy la tecnología del vídeo.

¿Cuál es la causa de que no despierten interés?

Para responder a ésta pregunta, antes, es importante precisar que el audiovisual no es el lenguaje verbal ilustrado con imágenes y música de fondo; tampoco es una tecnología aplicada a un dispositivo con botones. 

El audiovisual es, ante todo, un lenguaje que hay que conocer para poder entenderlo, hablarlo y escribirlo. Un lenguaje en el que intervienen imágenes en movimiento, sonidos, palabras, tiempo, espacio, conformando una nueva sintaxis que ya no se escribe de izquierda a derecha ni de arriba abajo, en el hacer de una obra audiovisual. Una sintaxis flexible, cuyas normas no son invariables y pueden ser inventadas o readaptadas por quien las emplea en cada producción audiovisual.

El aprendizaje del lenguaje audiovisual para hablar con imágenes en movimiento, sonidos y palabras, es similar al proceso que sigue un analfabeto para aprender a leer y escribir. Aprende ambos lenguajes con el fin de mejorar su capacidad de expresarse con autonomía y de ampliar sus posibilidades de comunicación e interacción social y cultural.

Del mismo modo que para leer y escribir necesitamos conocer las palabras, sus significados, la gramática del idioma, la manera de construir las frases, etc., para poder expresarnos mediante un vídeo y comunicar con eficacia el mensaje, debemos conocer las unidades propias del lenguaje audiovisual y su sintaxis.

Bien entendido que no se puede aprender el lenguaje audiovisual en un texto sin participar, paralelamente, en el proceso de producción de un vídeo, independientemente de cual sea su calidad. Aquí es donde se conjuga en los alumnos la motivación que supone el disfrute del hacer (un vídeo) con el aprendizaje de un nuevo lenguaje.

    ¿Por qué nos atrae el audiovisual?

El potencial del audiovisual para motivar se debe, sobre todo, a su capacidad expresiva para conectar o despertar las emociones de quien lo ve y escucha

A través de las emociones el audiovisual puede comunicar ideas y valores. Es un lenguaje que entra más directamente por los sentidos, tiene un potencial persuasivo y seductor más intenso que el verbal, lo que le confiere una gran capacidad para influir en el comportamiento de la gente. 

Debido a este potencial, parece razonable pensar que la educación no puede permanecer ajena a los posibles efectos negativos que los contenidos audiovisuales de los medios pueden ejercer sobre la infancia y la juventud, ni ignorar su influencia en el proceso de socialización.

Como docente puedes explicar conceptos, hechos, ideas,… pero, por muy bueno que seas, en la transmisión de informaciones de carácter audiovisual, difícilmente podrás mostrar información mejor que un buen programa audiovisual, en el que se conjuguen imágenes en movimiento y sonido, ambos sincronizados formando una unidad expresiva.

Propiciar el conocimiento de los códigos del lenguaje audiovisual prepara a niños, jóvenes y adultos para desarrollar –de un modo activo y crítico– la comprensión y el análisis de los mensajes que reciben de los medios

Si se sabe emplear adecuadamente con su gran diversidad de usos, el vídeo es de enorme utilidad en la aplicación de distintas metodologías educativas: neurodidáctica, aula invertida (flipped classroom), trabajo cooperativo y colaborativo, gamificación, inteligencias múltiples, etc.

Pero, ante todo, propiciar el conocimiento de los códigos del lenguaje audiovisual prepara a niños, jóvenes y adultos para desarrollar –de un modo activo y crítico– la comprensión y el análisis de los mensajes que reciben de los medios.

Ahora bien, la motivación requiere participación activa de los alumnos. Para que el uso del vídeo sea motivador y no cumpla solamente una función informativa, hay que abandonar el estilo pedagógico unidireccional. Un estilo donde el vídeo es un simple sustituto de la exposición del docente y el alumno sigue siendo un mero receptor.

Observa que éste es, justamente, el estilo que tradicionalmente utilizan los medios de masas, donde la información es unidireccional y vertical, va del medio que difunde la información (emisor) al público que la recibe (receptor pasivo). De ahí que más que medios de comunicación son medios de difusión de información.

3. El uso adecuado del vídeo en el aula: Una oportunidad y un reto

El uso del audiovisual en las aulasCreo que de lo escrito hasta ahora puedes sacar ya una primera conclusión: el uso adecuado del audiovisual en el aula es una oportunidad y un reto. Por eso en Vídeos Educa ayudamos, favorecemos y facilitamos la utilización del vídeo didáctico como una herramienta fundamental.

Como docente puedes elegir entre un amplio abanico temático de vídeos educativos relacionados con el contenido curricular de tus asignaturas. Así, en la complejidad del arte de enseñar hoy, se puede generar la chispa emotiva capaz de estimular la motivación en el aprendizaje y en la comunicación.

Ahora vas a conocer el uso del vídeo didáctico, con sugerencias sobre su selección y planificación previa de lo que hay que hacer antes, durante y después de su visionado por los alumnos

Entre las diversas modalidades hay una  que permite aprovechar el verdadero potencial expresivo y comunicativo del audiovisual como lenguaje y que, a su vez, resulta más atractiva para los alumnos y más eficaz didácticamente. Se trata de que los propios alumnos utilicen el vídeo de forma creativa y participativa para realizar entrevistas, reportajes, debates, mesas redondas, etc. Conviene precisar que, en realidad, no son programas costosos de realizar con la tecnología actual.

Al usar el vídeo conviene dejar siempre la puerta abierta a la enorme capacidad expresiva e inventiva que posee el lenguaje audiovisual y sus múltiples posibilidades de aplicación en el aula, aún poco exploradas.

Entrenar la mirada y la sensibilidad de los estudiantes

Hay factores pedagógicos que interfieren en la interacción entre el alumno, la obra audiovisual y el docente. Para evitar algunas de esas interferencias, en éste artículo vas a conocer ahora el uso del vídeo didáctico.  Con una serie de sugerencias sobre su selección y planificación didáctica previa de lo que hay que hacer antes, durante y después  de su visionado por los alumnos.

Ignorar el cómo realizar la necesaria interacción alumno-vídeo-docente, es condenar al fracaso el uso del audiovisual como elemento pedagógico motivador.

Porque lo que da realmente el valor pedagógico al vídeo no es su duración o su factura técnica, sino el modo en que se explora y trabaja en el aula. 

Ver programas audiovisuales entrena la mirada y la sensibilidad de los alumnos. Aprenden a mirar de una forma diferente. ¿Cómo? Formulando preguntas y observando las distintas ideas y valores que hay en los mensajes, incluidos los subliminales.

Pasemos entonces a conocer una de las diversas modalidades de uso del vídeo y las pautas a seguir para integrarlo sacándole el máximo partido en el aula.

El contenido curricular es fácil de saber para el docente. Lo difícil es conseguir un vídeo adecuado a la materia curricular. Las videotecas escolares no disponen normalmente de vídeos didácticos capaces de apoyar la enseñanza curricular, como los disponibles en línea por Internet mediante licencias para centros educativos. Los vídeos didácticos de VE están relacionados con los contenidos curriculares de distintas asignaturas.

Esta modalidad de vídeo didáctico se inserta en un planteamiento de pedagogía activa. Busca generar interés por el tema que trata el vídeo, crear dudas, formular preguntas, lo que puede dar lugar a realizar ejercicios de investigación en el aula.

Corresponde al docente  buscar la forma de asociar el contenido del vídeo al programa curricular. De modo que, en el vídeo didáctico, el discurso pedagógico de su contenido audiovisual una y relacione al mismo tiempo al alumno, al maestro y la materia curricular.

    Funciones educativas del vídeo didáctico

En función de los objetivos del plan elaborado por el docente, el vídeo didáctico cumple o puede cumplir diversas funciones educativas:

Un objetivo muy importante es que el alumno deje de ser un espectador pasivo y actúe como receptor activo, crítico y reflexivo de la información audiovisual que el vídeo didáctico contiene. Aunque éste no ofrezca en su narrativa una sistematización de un determinado contenido curricular. Pero que, a pesar de ello, sirva para establecer una cierta conexión de ese contenido curricular con el mundo exterior en el que viven los alumnos.

Aquí, el visionado del vídeo didáctico actúa como elemento motivador, con su planteamiento expresivo claramente audiovisual. Es decir, el contenido del vídeo posee una estructura en secuencias donde la imagen, el sonido y la palabra conforman una unidad con un desarrollo, un ritmo y una duración que previamente se ha determinado.

En consecuencia, el vídeo didáctico debe verse y oírse entero, sin pausas ni interrupciones. De este modo se propicia un doble aprendizaje:

  • Prestando atención a los elementos del contenido curricular abordados en el vídeo, aunque no estén sistematizados.
  • Observando cómo se han empleado en la estructura del vídeo los distintos elementos narrativos integrados en el lenguaje audiovisual.

Es importante que los alumnos vean el vídeo en el aula, no fuera, para que no lo entiendan como un entretenimiento

La modalidad del vídeo didáctico tiene una finalidad en sí mismo. Por tanto, inicialmente no debe emplearse para ilustrar con sus imágenes el discurso expositivo del docente como  parte de su clase magistral. Esto corresponde a otra modalidad de uso del vídeo que veremos más adelante y que Joan Ferrés llama vídeo–apoyo

A partir del visionado del vídeo didáctico, se inicia el trabajo por parte de los alumnos. Ya que su objetivo es provocar una respuesta activa y reflexiva que propicie la relación con otros materiales y el uso de otras fuentes que amplíen el conocimiento de los alumnos sobre el tema en cuestión tratado en el vídeo didáctico.

Aquí tiene especial importancia el acceso a fuentes de recursos que amplíen la información. Como es el caso del Centro de Recursos Vídeos Educa, donde los alumnos pueden encontrar una ampliación de la información temática tratada en los vídeos, ya que sigue una estructura temática similar que facilita la búsqueda y consigue ahorrar un tiempo valioso.

    Fases a seguir para un uso eficaz del vídeo didáctico

Veamos ahora en detalle las fases a seguir para un uso eficaz del vídeo didáctico.

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    4.1 Preparación previa (fuera del aula)
Imagen: Canva

Para promover la atención activa hacia el contenido del vídeo didáctico, es preciso elaborar un esquema o una guía con los aspectos a resaltar que orienten la atención de los estudiantes hacia los contenidos esenciales del vídeo seleccionado. Requiere, por tanto, de una planificación didáctica previa por tu parte como docente. Debes visionar primero el vídeo y delimitar con claridad los siguientes aspectos:

4.1.1 Objetivos generales y específicos

Determina los objetivos generales y específicos de aprendizaje que pretendes lograr, en función de las características de los alumnos y las posibilidades del vídeo (con sus ventajas y limitaciones). El trabajo en grupo de los alumnos desempeña un papel importante. El conocerlos te permite organizarlos en grupos pequeños, de forma que trabajen en equipo y se puedan ayudar mutuamente. No todos aprenden al mismo ritmo, ni atienden ni comprenden por igual lo que ven y escuchan.

4.1.2  Estructura y ritmo del vídeo

Hay que observar la estructura y el ritmo de presentación de la información ofrecida por el vídeo, el lenguaje verbal y el vocabulario que utiliza. Aquí conviene llamar la atención sobre un aspecto importante que, como docente, debes tener en cuenta: 

El lenguaje verbal del vídeo suele estar enriquecido con una serie de imágenes simbólicas que, junto con los demás elementos visuales y sonoros, aportan una serie de significados, coherencias e intenciones comunicativas insertadas dentro de la estructura narrativa del vídeo didáctico. Por esta razón es importante que los alumnos vean el vídeo completo.

Es necesario que los alumnos vean el vídeo completo, sin distracciones ni interrupciones que puedan desviar su atención 

4.1.3 Planteamiento abierto o cerrado

Presta especial atención al planteamiento que hace el vídeo en el tema que aborda, en el sentido de si su enfoque, conclusión o desenlace es cerrado o es abierto. Asimismo, observa si el enfoque que el vídeo deja abierto (por ejemplo, sobre alimentación convencional o ecológica, cambio climático, etc.) está en un único vídeo, o bien continua, se amplia y profundiza en otros vídeos (1ª, 2ª, 3ª parte/capítulo,…). Ya que esto te permite una contextualización y planificación mayor, que dará continuidad al trabajo curricular a través de los demás vídeos didácticos relacionados entre sí.

En ese caso, organiza el trabajo de forma que, a través de cada uno de los vídeos, se vayan dando las respectivas claves que permitan a los estudiantes ir conociendo la dimensión más amplia del problema social, al que ellos no son ajenos.

Al llevar la investigación de un modo reflexivo y crítico a situaciones fuera del aula, se potencia doblemente el aprendizaje en ambos espacios.

La observación de las distintas reacciones de los alumnos en el visionado del primer vídeo (1ª parte), puede servirte de orientación para aumentar el estímulo y motivación de los alumnos.  Así, puedes valorar el mencionar los aspectos pendientes de tratar en los otros vídeos (2ª, 3ª parte,…) con sus vertientes individual y social, que podrán seguir investigando. Al situar la temática tratada en el aula con los vídeos didácticos (ejemplos: alimentación, actitud ante el cambio climático,…) y llevar la investigación de un modo reflexivo y crítico a situaciones fuera del aula, se potencia doblemente el aprendizaje en ambos espacios.

4.1.4 Preguntas, actividades y evaluación 

Listado de preguntas y actividades a realizar por los alumnos antes y después del visionado del vídeo. Además de cumplir una función informativa, el contenido y las imágenes del vídeo pueden ser utilizados también con una función evaluadora. Para evaluar los efectos del vídeo didáctico y el resultado del aprendizaje, debes delimitar qué es lo que aportará el visionado del vídeo a los estudiantes y los recursos complementarios que puedan utilizar.  

 4.1.5 Actividad de investigación

Los alumnos buscarán materiales complementarios que van a utilizar en clase o fuera (según la planificación docente). Por ejemplo, tras el visionado del vídeo, en la propia aula los alumnos –organizados en grupos pequeños– pueden buscar material complementario en el Centro de Recursos VE para ampliar la información tratada en el vídeo. Información que pueden descargar en clase y cada grupo la distribuye entre sus miembros para analizarla dentro y/o fuera del aula.   

    4.2 Preparación en el aula

Como forma parte de su aprendizaje, es importante que los alumnos vean el vídeo en el aula, no fuera, para que no lo interpreten como un entretenimiento. Si de dispone de una licencia de Vídeos Educa, primero hay que seleccionar el vídeo y comprobar los aspectos técnicos (equipamiento, conexión a Internet,…) para cerciorarte de que todo funciona correctamente. Si hay algún problema técnico (reproducción, volumen del sonido, etc.) resolverlo antes de iniciar el visionado del vídeo didáctico para evitar cualquier interrupción del mismo.

    4.3 Antes del visionado del vídeo didáctico en el aula
4.3.1 Presentación

Breve presentación del vídeo sin adelantar su contenido ni hacer valoraciones del mismo, indicando su duración y la relación que tiene con el tema que se pretende abordar en clase. Es decir, aclarar algún aspecto que pueda ser desconocido por los alumnos y relacionar el contenido curricular motivo de aprendizaje con el contenido del vídeo. Ante todo, se trata de aprovechar el conocimiento que como docente tienes de tus alumnos para crear un clima de expectación y motivarlos, pero no predisponerlos o condicionarlos en un sentido u otro sobre los contenidos del vídeo.

4.3.2 Objetivo y notas

En esta fase es importante propiciar la comprensión del objetivo específico que se persigue y la toma de notas antes de iniciar el visionado.

    4.4 Durante el visionado del vídeo didáctico en el aula
4.4.1 Evitar distracciones

Durante el visitando es esencial evitar cualquier acción que pueda distraer la atención de los estudiantes. Por tanto, NO deben tomar notas durante la reproducción del vídeo para evitar distraerse. Porque mientras lo hacen no ven el vídeo y pierden la atención sobre la información y los impactos emocionales de la narración.

Foto Canva
4.4.2  Reproducir el vídeo sin interrupciones

No se debe interrumpir el visionado ni tampoco volver hacia atrás para dar alguna explicación. El vídeo (imagen y sonido) se ha diseñado con una estructura y un ritmo que conforman un todo sincronizado que debe respetarse para no perder su lógica narrativa.

4.4.3 Docente

Como docente debes prestar atención al contenido del vídeo junto con los alumnos y no ausentarte del aula. Guardar silencio y no hacer comentarios (con otro docente o con algún alumno). Mostrar el mismo grado de interés que se pide a los alumnos da credibilidad al visionado. No seguir estas indicaciones repercutirá negativamente en la actitud de los alumnos. A su vez, es necesario y muy útil observar la actitud, grado de interés y gestos espontáneos de agrado o desagrado de los alumnos.

4.4.4  No repetir de nuevo el visionado del vídeo 

Cuando el vídeo termine hay que pasar a la reacción espontánea de los alumnos.

     4.5 Después del visionado del vídeo didáctico
4.5.1 No se debe cambiar de tema

Después del visionado del vídeo didáctico no pasar a otra cuestión distinta. Hay que aprovechar el interés despertado por el vídeo en los alumnos para reflexionar y profundizar sobre el tema tratado.

4.5.2 Reacción espontánea

Propiciar la reacción y puntos de vista espontáneos de los alumnos en relación al vídeo didáctico mediante preguntas: ¿Qué les ha parecido? ¿Qué emociones han sentido y en qué parte del vídeo? ¿Qué les ha gustado más? ¿Qué no les ha gustado?, etc. Procurar la participación de los alumnos más tímidos, pero antes de que se inicie un debate al respecto (ver 4.5.3) entre los más desinhibidos de la clase. Evitar actitudes (como dar tu punto de vista como docente) que puedan bloquear la espontaneidad. Es recomendable anotar en la pizarra las palabras clave de los comentarios de los alumnos para integrarlas en una conclusión final.

4.5.3 Debate y reflexión crítica

Ahora, a partir del mensaje esencial del vídeo didáctico, se trata de iniciar un diálogo, debate y reflexión crítica, que incluya interpelar y analizar las cuestiones surgidas. A partir de los objetivos previamente establecidos (ver 4.1.1), inicias la reflexión como docente, relacionándola con las respuestas y puntos de vista expresados antes por los alumnos. Señalar, asimismo, los interrogantes surgidos, contrastar puntos de vista, indicar problemas y proponer la búsqueda de posibles soluciones de forma individual y colectiva (creando grupos),…