Impacto de los metales pesados en la salud

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Los metales pesados como el aluminio, el plomo, el mercurio, etc., son sustancias verdaderamente peligrosas porque nuestro organismo no está preparado para eliminarlas

Dentro de la categoría de metales pesados se encuentran sustancias como el aluminio, el arsénico, el cadmio, el mercurio y el plomo, aunque no son los únicos metales pesados son los que mas problemas no pueden causar. Nos encontramos ante sustancias verdaderamente peligrosas porque nuestro organismo no está preparado para eliminarlas y por tanto pasan a formar parte de nuestro medio interno acumulándose en los riñones, los nervios, la grasa, los huesos, la piel, los pulmones, las tiroides o el cerebro, con el riesgo que ello conlleva.

Se utilizan metales en los aditivos para pinturas, textiles, aparecen en la atmósfera a consecuencia de incineración de desechos industriales, la combustión de los coches, en productos ignífugos, en utensilios domésticos, en cosméticos, en pesticidas, en algunos medicamentos, etc. Como podemos observar la mayoría de los metales pesados son fundamentalmente el resultado de la contaminación medioambiental.

En función de la vía expuesta al mismo, puede provocar alteraciones de la mucosa, de la piel, irritación e infección de las vías respiratorias, astenia, anorexia, ataxias, enfermedades renales, alteraciones digestivas e intestinales, irritabilidad del sistema nervioso, hiperactividad, trastornos del aprendizaje, etc…, en los casos graves puede conducir a la muerte. El mercurio está presente en las aguas (lagos, mares y océanos), lo que provoca su acidificación y su limitación en cuanto a la cantidad de oxígeno presente, lo que provoca su absorción por parte de los peces que habitan en esas aguas. También están presentes en diuréticos y antisépticos, en cremas para aclarar la piel de las personas de color y en las amalgamas dentales.

La sintomatología de una intoxicación aguda por mercurio son los vómitos, las colitis y alteraciones en la función renal. Estos casos son frecuentes en las intoxicaciones accidentales o en los suicidios.

En el caso de una intoxicación crónica (que es la que nos ocupa), la sintomatología es mas abundante y variada: alteraciones gástricas crónicas, gingivitis, encefalopatías mercuriales (hiperexcitabilidad, vértigos, angustia, alteraciones del lenguaje, temblor en los dedos, párpados y lengua, delirios, alucinaciones), atrofia muscular, cefaleas, insomnio, etc. La mejor forma para determinar los niveles de mercurio es el estudio de metales en el pelo.

Dentro del mercurio hay una forma mas peligrosa, el metil mercurio que entra en la cadena alimentaria con la ingesta de peces o en los abonos antifúngicos. En el primer caso cabe señalar que en el 2004 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria dependiente de la Comisión Europea recomendó la limitación en la ingesta de pescados grandes a mujeres embarazadas y lactantes así como a niños pequeños. Con respecto a los abonos el mayor brote se produjo en 1970 en Irak tras consumir pan elaborado a partir de harinas contaminadas.

Uno de los problemas mas graves de este metal es que se biomagnifica, es decir, se acumula a lo largo de la cadena alimentaria, generando concentraciones mayores al ascender en la misma, esto provoca que la concentración de la sustancia en el consumidor sea superior a la concentración de la sustancia consumida.

Las amalgamas de mercurio

Existe mucha polémica en torno a la posible toxicidad del mercurio presente en las amalgamas de plata. Se ha utilizado desde hace mas de 150 años y la razón es que es el único material líquido que ayuda a disolver otros metales y por tanto se pueden obtener sustancias maleables. Las amalgamas están hechas de un 50% de mercurio, un 35% de plata, un 13% de estaño, un 2% de cobre y una pequeña cantidad de zinc. Pero no podemos obviar que el mercurio es una sustancia tóxica acumulable y difícil de eliminar. Cuando se toma algo caliente, cuando se come o cuando se cepillan los dientes se desprenden partículas y vapores de mercurio que irán a la sangre y de ahí a distintas partes del cuerpo.

2. El aluminio

El aluminio un elemento presente en utensilios de cocina, medicamentos como los antiácidos, alimentos precocinados y contaminados por aluminio, desodorantes, tabaco con filtro, etc. También la hemodialisis a largo plazo se asocia con la acumulación de aluminio en el cerebro y otros tejidos.

Tras la inhalación de polvo u óxido de aluminio se ha presentado fibrosis pulmonar.

3. El plomo

El plomo produce cefaleas, molestias osteoarticulares, cambios en la conducta, alteraciones de la función intestinal, infertilidad, impotencia, alteraciones nerviosas, alopecia, anorexia, temblores, vértigos, anemia, ataxia, dolores de cabeza, alteraciones renales, etc.

La intoxicación crónica por plomo se denomina saturnismo y es muy frecuente en los trabajadores de industrias donde se emplea este metal. Esta sustancia puede utilizar diferentes vías de acceso como son la piel, las vías respiratorias o la ingesta de agua. Tan solo la entrada de 0,6mg diarios de esta sustancia provocarán síntomas tóxicos a los pocos meses. Una vez incorporado a nuestro torrente sanguíneo se unirá a los hematies y se depositará sobre todo en el hígado, riñones y huesos.

4. El cadmio

El cadmio induce la síntesis de una proteína llamada metalotioneína, a la que se une en el hígado. Además es teratogénico, es decir, puede provocar malformaciones en el feto, altera la función renal y hepática.

El uso industrial de este metal es muy amplio y su inhalación provoca insuficiencia renal crónica. Afecta también a las vías respiratorias de tal modo que una pequeña cantidad inhalada de humo de óxido de cadmio puede provocar una neumonía química aguda, está relacionda con la enfermedad respiratoria obstructiva crónica y hay evidencias de su relación con el cáncer de pulmón.

El cadmio ingerido con los alimentos, con el agua o por el humo del tabaco, podría ser responsable de hipertensión. Como los demás metales pesados, no se degrada pero puede cambiar de forma contaminando suelos y aguas.

5. El arsénico

El arsénico está relacionado con el cáncer de vejiga, riñón, hígado, pulmón y piel. Aunque se pueden dar intoxicaciones agudas, en la actualidad lo mas frecuente como en los demás casos es la intoxicación crónica.

Los síntomas son un color oscuro de la piel expuesta, conjuntivitis, traqueitis, caída de pelo, dolores de cabeza, parestesias, anemias, vómitos, diarreas, vértigos. Si el estado de toxicidad se prolonga puede provocar cirrosis hepática y trastornos del olfato y del gusto. El diagnóstico mas seguro es demostrar su presencia en las uñas, el pelo y la orina.

Esta sustancia esta presente en la industria del vidrio, en aleaciones, en colorantes, insecticidas, raticidas y fungicidas.

Se absorben por la piel, las mucosas, el intestino y los pulmones y en el caso de intoxicación crónica provocará insuficiencia renal, aunque se ha hallado mayor mortalidad por carcinoma bronquial en personas que trabajan con arsenicales inorgánicos.

El problema del arsénico, como el de otros metales pesados es que cambia de forma pero no se destruye y acaba depositado en el suelo y en los peces.

6. Recomendaciones generales

  • Evitar los alimentos envasados y precocinados.
  • Limitar el consumo excesivo de carnes y sus derivados.
  • Limitar la ingesta de grasas saturadas.
  • Evitar la ingesta de pescados grandes sobre todo por parte de mujeres embarazadas o en periodo de lactancia y en niños pequeños.
  • Asegurar una buena ingesta de vegetales y frutas, a ser posible de cultivo biológico porque tendrán menor cantidad de estas sustancias.
  • Sustituir el azúcar y las harinas refinadas por azúcares y harinas completos.
  • Tomar abundantes zumos de frutas y jugos de verduras frescas a ser posible biológico.
  • Es muy importante beber suficiente agua, ya que es el diluyente universal.
  • Se deben buscar alternativas al uso de antiácidos.

7. Alimentos adecuados

AJO, RÁBANOS Y CEBOLLA: contienen sustancias con capacidad para atrapar agentes activos y potencialmente patológicos.

CÁSCARA DE PSILLIUM (plántago ovata): su fibra, además de favorecer la limpieza del intestino, impide la absorción de algunas sustancias no recomendables. De hecho, se han llevado a cabo estudios con animales en la que la planta ha demostrado su eficacia para impedir los daños producidos por la ingesta de aditivos alimentarios.

CEREALES INTEGRALES: La fibra que contienen tiene capacidad para acelerar el tránsito intestinal y arrastrar sustancias nocivas.

DIENTE DE LEÓN: tiene una actividad depurativa incuestionable y es capaz además de favorecer la liberación de sustancias tóxicas por parte del hígado y riñones.

FRUTAS Y HORTALIZAS FRESCAS: tienen una reconocida acción lixiviante y ayudan a eliminar sustancias tóxicas.

LIMÓN: es un potente depurativo, reparador y alcalinizante del organismo.

8. Complementos nutricionales

ÁCIDO GLUTÁMICO Y ÁCIDO ASPÁRTICO: elimina el exceso de amoníaco transformando el mismo en urea.

ÁCIDO LIPOICO: tiene capacidad para atrapar y ayudar a eliminar el cadmio, el plomo y el mercurio.

ALGAS KELP, ESPIRULINA Y CLORELLA: Actúan como potentes agentes desintoxicantes, tienen capacidad para absorber las toxinas presentes en el intestino. Tienen capacidad para neutralizar metales pesados como el cadmio, mercurio y plomo.

GLICINA: actúa como detoxificador hepático.

L-CISTEINA: Es un aminoácido que contiene azufre y es un componente del antioxidante glutatión que al verse aumentado mejora la detoxificación hepática.

INDOL-3-CARBINOL: Presente en las crucíferas, es una sustancia que promueve la detoxificación del hígado y del intestino.

L-HISTIDINA: facilita la eliminación de los metales pesados, sobre todo cuando va unido a la vitamina C.

L-LISINA: es muy recomendable y efectivo cuando existe intoxicación por plomo.

L-METIONINA: se convierte en cisteína para realizar su trabajo detoxificador.

MSM (METIL SULFONIL METANO): participa en la eliminación de metales pesados por vía hepática

NAC (N-acetil-cisteina), GLICINA, METIONINA Y VITAMINA C: son indispensables para estimular la síntesis de glutatión. El NAC en particular es un buen quelador de metales pesados.

SAM (S-adenosil-L-metionina): potencia la producción de cisteina, un aminoácido que, como hemos visto antes, forma parte del glutatión.

TAURINA: es eficaz en la eliminación de metales pesados como el cadmio y el cisplatino.

VITAMINA A, VITAMINAS GRUPO B, ZINC Y SELENIO: actúan neutralizando diferentes sustancias tóxicas y promoviendo una buena actividad hepática, indispensable en una intoxicación por metales pesados.

VITAMINA C: Interviene en los procesos de detoxificación de algunas sustancias peligrosas como el cadmio, mercurio y plomo.

Tanto el tratamiento a seguir como las dosis a prescribir son trabajo de un especialista de la salud, y en ningún modo este artículo puede ser utilizado como tratamiento específico, tan solo sirve como elemento orientativo e ilustrativo para tratar algunas alteraciones de la salud.

Continuamos juntos en los comentarios

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José Ramón Llorente

Es licenciado en Naturología y en Psicología, Doctor en Naturopatía por Columbia State University (EE.UU), ha cursado estudios de Nutrición Ortomolecular, Medicina Natural, Dietética y Nutrición. En vídeos Educa comparte información y experiencias con todas aquellas personas interesadas en disfrutar de una vida más sana. Trata de ayudar a educar para la salud, al desarrollo integral del ser humano y a conectar con nuestras inclinaciones naturales. Trata de temas como la alimentación y la salud que son importantes en nuestra vida, en la de nuestros hijos y el planeta en el que vivimos.

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