Alergias alimentarias y sustancias químicas. Veneno invisible

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Es recomendable prepararse emocionalmente para ver y escuchar este vídeo. Desvela las enormes dimensiones ocultas de la realidad alimentaria enmascarada.

¡Entre 220 y 520 millones de personas! en el mundo pueden estar sufriendo alergia a los alimentos

Duración: 14’ 55”  ALQUILERDispone de 48 horas para ver el vídeo las veces que quiera

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Descripción

Costes en salud de los alimentos convencionales – 4. Alergias alimentarias

Pueden estar sufriendo alergia alimentaria entre 220 y 520 millones de personas en el mundo. En Europa afecta  a 17 millones de personas, de las que 3,5 millones son niños y adolescentes. La hospitalización de niños por reacciones alérgicas severas se ha multiplicado por siete en los últimos diez años.

Según la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica, la mayor parte de las alergias a los alimentos está sin diagnosticar; no se desarrollan estrategias de prevención y la normativa de etiquetado de los alimentos es deficiente.

«Se están elaborando determinados medicamentos para curarnos de los efectos que nos causan algunos alimentos. Hemos perdido el norte con lo que realmente es la alimentación» (María Dolores Raigón)

En este vídeo los entrevistados hablan del papel de los miles de aditivos químicos sintéticos que añade la industria alimentaria a la mayor parte de los alimentos procesados convencionales. El glutamato monosódico (GMS) es un aditivo clasificado como «potenciado del sabor». La producción mundial ha pasado de 200.000 toneladas en el año 1977, a 3 millones de toneladas en 2016. ¿Por qué la industria alimentaria añade este aditivo a buena parte de los alimentos procesados de consumo habitual?

Según algunos estudios científicos, el glutamato monosódico interfiere en las hormonas que regulan el control del apetito y aumenta el ansia de comer. Esto es malo para la salud porque puede causar sobrepeso y obesidad en dietas ricas en proteínas. Pero es un buen negocio para la industria alimentaria que vende más alimentos al añadirles el aditivo GMS.

El GMS está en alimentos procesados como olivas y otros encurtidos, aderezos para ensaladas, sopas rápidas, caldos concentrados, aperitivos salados (patatas fritas, ganchitos, quicos, etc.), charcutería, carne procesada, pescado preparado, mezcla de especias, alimentos en conserva, comida congelada, proteína texturizada, salsa de soja, etc.  Además, figura en las etiquetas con distintos nombres: E-621, ácido glutámico, proteínas hidrolizadas, glutamato monopotásico, glutamato, proteína texturizada, extracto de levadura, entre otros nombres.

La normativa actual no establece ningún limite a la cantidad de GMS que la industria alimentaria puede añadir a los alimentos procesados. Tampoco obliga a que se indique en la etiqueta la cantidad de E-621 añadida. Así que no podemos saber realmente lo que comemos al ingerir estos alimentos.

Las reacciones alérgicas atribuidas a los aditivos químicos sintéticos que se añaden a los alimentos son amplias. Pueden ocurrir en minutos o en pocas horas. ¿Cuales son los síntomas más comunes? Este nuevo vídeo continúa desvelando las enormes dimensiones ocultas de la realidad enmascarada de los alimentos convencionales.

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